Votar lo Viejo y Recibir lo Nuevo

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar” (Marcos 2:22 (RVR1960).

El Año 2017 está por culminar y parece que llegó ayer. A la verdad que los tiempos están pasando rápido, recuerdo cuando era muy niña, la Navidad y el Año Nuevo resultaba una eternidad.
2017 fue un año con altas y bajas para muchos países Latinoamericanos y del Caribe empezando con el terremoto en México, los huracanes Irma y María y los fuegos forestales en California entre otras malas noticias. Recordamos esos tristes momentos, pero también fue un año en el que hubo noticias alegres que nos restauraron la esperanza de continuar hacia adelante.

Un Viejo Año que está a punto de culminar y un Nuevo Año que comienza. En medio de la tristeza y la alegría existe algo muy valioso entre los seres humanos que se llama esperanza. Todos tenemos la esperanza de recibir el Nuevo Año con buenas expectativas, sueños y metas que realizar. Esto solo se hace realidad cuando nos encomendamos a Dios, Él es quien promociona y realiza cambios sobrenaturales en nosotros.

Recuerdo cuando era una niña, en Navidad y Año Nuevo, mis padres buscaban a un pintor para pintar la casa. Todos nos encargábamos de limpiar la casa, mover los muebles de un lugar a otro y algunas veces mi padre compraba nuevos muebles. El motivo de renovación era para recibir el Nuevo Año. También recuerdo que mis hermanos y yo estrenábamos vestidos nuevos y zapatos nuevos, esos tiempos fueron maravillosos. Esa renovación de cambios se reflejaba en las cosas materiales, pero también en las cosas espirituales. Nadie quería continuar con las cosas viejas, mas bien queríamos un cambio.

¿Cuántos de ustedes les gustaría cambiar algunas áreas que por muchos años desearon cambiar?

A todos nos gustaría cambiar áreas que nos han resultado difícil de cambiar. A la verdad para muchos recibir un cambio pueda que resulte un poco difícil, debido a la costumbre de vivir esa manera de vida. Hace unos pocos días escuche a alguien decir que necesitaba dejar de fumar y empezar el Nuevo Año libre del cigarrillo. Si decides cambiar y depositar tus debilidades a Dios, Él te ayudará y tú saldrá hacia adelante, estás a tiempo para cambiar. Recuerdas que no podemos mezclar los hábitos y costumbres viajas a una nueva vida. No sé cuál es tu necesidad, pero si se la entrega a Dios, Él por Su misericordia te dará las fuerzas para dejar y cambiar tu necesidad. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, tu derecho como el mediodía.” Salmos 37:5-6 (RVR1960).

¿Cuántos de nosotros se nos ha hecho difícil ir al closet y deshacernos de las ropas viejas?
Compramos ropas y más ropas y las mezclamos con las ropas viejas cuando en realidad tenemos que desprendernos de lo viejo y entrar lo nuevo. Nuestros vestidos nuevos tienen que estar con vestidos nuevos y resplandecientes. “El vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”.

Vamos, levántate, es hora de abrir esa maleta del pasado y votar las ropas viejas, los recuerdos viejos, los objetos que te hacen recordar ese momento que solo trae tristezas y te hacen llorar. Vamos todavía estás a tiempo para sacar de tu vida las fotografías, las cartas de “amor” y todo lo que te hace recordar el viejo pasado. Años vienen y años van y no ha querido soltar tu viejo pasado.
El pasado es el causante de las penas, tristezas y depresión, ese dolor detiene lo que el Nuevo Año te ofrece. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará.

Si te encomienda a Dios en este Nuevo Año verás cómo Él obrará a tu favor. Tal vez los planes del Año 2017 no resultaron como tú lo tenía planificado, pero si decides creer y confiar en Dios, Él te bendecirá y te ayudará a realizar las metas en el Año 2018 de acuerdo al Plan que Él tiene para ti.
Se que estuviste muy atado en tus recuerdos. Cuando te deshagas de tus recuerdos, no vayas a regalarlos a otras personas cerca de ti, pues de nada te servirás pues lo vas a estar viendo cada día. Suelta ese pasado, tíralo a la basura, es solamente estorbo en tu relación familiar, en tu salud y en tus sueños y metas. ¡Vamos decídete a soltarlo ya! Aunque tu maleta quede vacía, verás que al final recibirás liberación, paz y un nuevo amanecer.

Los Planes del Señor hacia ti, son de bienestar y no de calamidad. Él nos dice hoy: “Porque Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11).

Jesús viene en este día para establecer algo nuevo en tu vida. Él no ha venido para que andes esclavizado en el pasado y con vestidos viejos y remendados. El Señor Todopoderoso ha venido para darnos vida y vida en abundancia. Él ha venido para vestirnos con nuevas vestiduras blancas y sin arrugas.

Gracias padre Eterno porque hasta aquí nos ha traído. Gracias por el aire que respiro cada día porque Tú lo ha permitido. Gracias Dios Eterno por bendecirme con puerta de trabajo en este Año 2017. Si, surgieron obstáculos, pero Dios no me dejó caer, Él me ha librado de caídas. Gracias Padre mío y Dios mío. Ahora te pido que este Nuevo Año que está por venir, Tu Diestra me sostenga y mi fe en Ti aumente cada día. En el nombre de Jesús, clamo que el Año 2018 será un Nuevo Año metido en Tu Palabra para crecer más en Ti. Padre Eterno, no te pido cosas materiales, solo te pido sabiduría para emprender este Nuevo Año en Tu caminar. Señor, Tu conoces todas mis necesidades, solo te pido un espíritu de alabanzas en mi boca para adorarte. Declaro que en mi agenda Tú estés primero en todo. Declaro en el nombre de Jesús que este Nuevo Año 2018 será de grandes proyectos de bienestar. Declaro unidad, salud, paz, gozo, y protección del Señor sobre mi casa en el nombre de Jesús. Señor ayúdame a caminar firme y que nunca me desvíe. Se Tú mi Pastor quien dirija mis pasos. Cambia mi mente y mi corazón. Que mis vestidos estén blancos como la nieve, sin manchas ni arrugas. Padre Eterno, Tú nos recuerda en tu Palabra en Isaías 1:18-19 (RVR1960): Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.  Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;

Padre Eterno, es fuerte para mi cambiar pero contigo a mi lado sé que venceré. Estoy atado a muchas cosas, ayúdame a cambiar. Te entrego todo hoy. Dios mío, solo Tú puedes cambiarme. Ven y realiza un cambio en mí. Siento Tu Paz, !Gracias por cambiarme! Amén.

Señor Jesús gracias porque Tú ha venido para vestirnos con nuevas vestiduras.

¡Feliz y Prospero Año Nuevo!

Escrito por B. Flores

www.ministeriosdesanidad.org

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