Tú Formaste Mis Entrañas

Dios Conoce Todo de Mi.

El Salmo 139 es una oración personal para cada uno de nosotros incluirla en nuestro devocional del día. El salmista David exclama con certeza y poder los atributos de Dios. Dios obra de manera sobrenatural y Sus atributos de Omnisciencia, Omnipresencia y Omnipotencia quedan enmarcados en este salmo. La Omnisciencia de Dios es que Él sabe y conoce todo y no hay nada oculto para Él. David conocía muy bien la soberanía de Dios y de manera sublime reconoció la Omnisciencia de Dios diciendo: “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda”. El Todopoderoso conoce todo acerca de nosotros. Dios nos conoce más que nosotros mismo porque yo no sé cuántas hebras de pelo tengo en mi cabeza, pero Dios sí que lo sabe.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Esta pregunta refleja la Omnipresencia de Dios que significa que, Dios está en todas partes a la misma vez. La Omnipresencia de Dios es que Él tiene el poder para estar aquí en California y a la misma vez estar en Japón. La Presencia de Dios está en toda parte, la presencia de Dios acampa alrededor de Su pueblo dondequiera que vayan. “Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz” (Salmo 139).

El salmista exalta la Omnipotencia de Dios cuando menciona lo siguiente: Porque Tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu Libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. !!Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! !!Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo. De cierto, oh Dios, harás morir al impío; apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios. Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre. ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.

Después de escudriñar la Palabra de Dios y exaltar Sus grandezas, David le pidió a Dios que lo examinara si había un pecado en él, a la verdad es que, cada día debemos de examinar lo que hacemos y consultar con Dios. El Espíritu Santo nos hace saber cuándo algo anda mal o cuándo actuamos mal. Dios nos hace ver las áreas que necesitamos trabajar y es ahí, cuando nos arrepentirnos antes el Señor y Él extiende Sus brazos para ayudarnos.

Oremos: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Amén.

Lectura Bíblica Salmos 139:1-24 (RVR1960)
Palabra de Dios
www.ministeriosdesanidad.org

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