Semillas en Terrenos Fértil

“Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de Él con los doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? El sembrador es el que siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”. Marcos 4:10-20 (RVR1960)
Esta parábola dada por el Maestro fue y es un misterio que significa algo que estaba escondido, pero que ha sido revelado a todo aquel que escoge rendirse a los pies de Cristo y de Su Palabra. Ese interés y esa sed de buscar y aprender más de la Palabra de Dios solamente se puede entender por una Revelación Divina de Dios para Sus hijos.
Aquellos que escogieron cerrar sus ojos y sus oídos a la Palabra de Dios no entenderán del significado de lo que Dios nos habla hoy por medio de Su Palabra. La parábola hace énfasis en la necesidad de escuchar cuidadosamente para recibir bendiciones de parte de Dios en nuestras vidas y en las vidas de nuestras familias.
La parábola me encanta debido a que, me transporta al área que me gusta mucho, el jardín. Cuando compro semillas para plantarlas en mi jardín me aseguro de que el terreno tenga buena tierra y así, la semilla dará buenos frutos. La Parábola fue dada a los discípulos por medio de nuestro Señor Jesucristo y Él nos las ofrece también a nosotros hoy por medio de la fe. Todos tenemos diferentes semillas para sembrar y debemos ser bien cuidadosos al escoger el terreno en dónde vamos a sembrarlas.
¿Cómo debo sembrar mi semilla de fe?
Les voy a dar 3 maneras de cómo podemos sembrar nuestras semillas en terreno fértiles y así ser bendecidos y crecer en nuestras vidas con el Señor.
1. Somos responsable de seleccionar el terreno para la siembra, esto se puede reflejar en el jardín de nuestras casas como también en nuestro crecimiento de fe con el Señor nuestro Dios. La calidad del terreno es lo que determina la buena cosecha. El Señor nos enseña a cómo caminar y cómo vamos a dar nuestros testimonios llevando frutos dondequiera que vayamos.
2. Ser perseverantes mientras sembramos, “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”.
3. Que el lugar donde sembremos la semillas no sea seco, ni árido para que no fracase la semilla. En nuestro caminar con Dios, busquemos lugares que hayan cobrado vida con la Palabra de Dios y que Su Santo Espíritu sature ese lugar con Su amor, prodigios, milagros y señales que ratifican la presencia de Dios y la predicación de la Escrituras.
Asegúrate muy bien si las almas se están salvando en ese terreno, si están recibiendo sanidad y liberación y que la Presencia del Espíritu Santo more en ese lugar.   Si ha visto ese maravilloso terreno, ¡Planta allí tu semilla de fe!
Nuestro Padre Celestial nunca se equivoca y Su mejor anhelo es bendecirnos. El final de la parábola Dios nos promete que nos bendecirá cuando seguimos Sus principios al momento de sembrar. Los que oyen la Palabra de Dios, la reciben y le poner acción, ellos darán frutos a treinta, a sesenta, y a ciento por uno cuando siembran sabiamente la semilla de fe.
No me elegisteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi Nombre, Él os lo dé. Juan 15:16 (RVR1960)
Palabra de Dios
Escrito por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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