Rompe el Resentimiento

“Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios. Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros. Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque «todo mortal es como la hierba, y toda su gloria como la flor del campo;  la hierba se seca y la flor se cae,  pero la palabra del Señor permanece para siempre.»  Y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes” (1 Pedro 1:18-25).

Cada uno de nosotros en algún momento de nuestras vidas, hemos sido rescatados de las raíces generacionales de maldad,  pero para otros no ha sido así. Hay muchas personas que todavía no se han podido liberar de sus pasados y viven detenidos en las cosas que pasaron por largos tiempos. Ellos le han permitido a su pasado que tome dominio de sus presentes, ese dolor y resentimiento no lo deja avanzar. Hoy el Señor quiere rescatarte de ese resentimiento que por años no te deja avanzar. Él tiene planes buenos para tu vida y para tu futuro. El plan de Dios para tu vida es de bien; mientras el plan de Satanás es para mal. Jesús quiere que tú ponga de tu parte y dé un paso hacia adelante, pues el presente y el futuro es un continuar hacia adelante y nunca hacia atrás.

Mientras tanto, las raíces de amarguras y el resentimiento son un continuo retroceder hacia atrás, que solo deja miseria, enfermedad, esclavitud, y atraso espiritual. El rencor te roba las bendiciones que Dios tiene preparada para tu presente y tu futuro.  El resentimiento tiene que ser vomitado y arrancado de raíz para que no contamine tu alma. Para arrancar esa raíz debemos perdonar. Esto solamente se logra perdonando a las personas que produjo ese dolor. Cuando un ser humano se consume de resentimientos por algo que ya pasó; solo está acumulando dolor que a la larga le afectará en todas las áreas de su vida. Una persona con resentimiento necesita ser liberado y recibir libertad en el nombre de Jesús. El resentimiento es pecado, este trae tristezas y amarguras. No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo; pues Él vino para rescatarnos del pecado y del dolor. Cuando recibimos libertad somos libres de toda esclavitud.

Éramos esclavos del pecado y Jesús cuando murió nos compró con su sangre preciosa. La muerte de Jesús significa el rescate que Él hiso para perdonarnos y hacernos libre del pecado. Es por esa razón que debemos entender el sacrifico que Dios hizo por todos nosotros y ser agradecidos. Hermanos el resentimiento es dañino y tiene la fuerza de romper hogares, ministerios, familias, y matrimonios. Hay muchas personas que están viviendo consecuencias de errores del pasado que generaron resentimientos y no las han sanado. Si ése es tu caso, hoy el Señor te hace un llamado al arrepentimiento, y a la liberación para hacerte libre de toda generación de raíces de amarguras pasadas. Si eres hijo de Dios y conoce el sacrificio que Él hiso por ti y de su amor; hoy te digo: “el amor cubre multitud de pecado.” Pídele al Señor que cambie tu corazón a uno de amor.

El resentimiento guardado es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento. El resentimiento guardado, es aquel que amarga a una familia completa. El resentimiento guardado, da lugar a que las raíces crezcan en tu corazón tornándote más amargo (a) cada día. Las raíces de amargura es un veneno que va afectando las relaciones de la familia, y el matrimonio. Cristo es el camino la verdad y la vida, Él te da la salida para vomitar y arrancar de raíz todo ese veneno que tanto daño te has causado. La otra  salida al resentimiento es sacar a la luz el problema, por medio del perdon. Pídele al Señor que borre todo tu pasado. Marcos 11: 25-26: Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Dios nos manda a perdonar, es ahí donde recibimos liberación y sanidad.

Dios nos manda a tomar la decisión de perdonar incondicionalmente, para que Él nos perdone igual. Para muchas personas resulta difícil perdonar, mas es un mandato de Dios para nuestro bien, y el hacerlo, nos trae paz, y liberación a nuestras vidas. Muchas veces te ha puesto a pensar  ¿por qué espiritualmente no avanzo? ¿Por qué mis sueños no se han realizado? Tienes metas y visiones y ningunas se han hecho realidad. ¿Cuál ha sido la causa? Mi pregunta para ti hoy es la siguiente: ¿Hay raíces de amarguras en tu corazón a consecuencia de no perdonar? ¿Tienes tú resentimientos con tus familias? Cuando aceptamos al Señor como nuestro único salvador espiritual, no podemos caminar con un corazón resentido ni esclavo del pasado, pues Dios se encarga de borrar todo pasado. Debemos ser imitadores de Jesús cuando dijo: Padre perdónalo porque no saben lo que hacen.  Somos la diferencia; al instante que recibimos a Jesús en nuestros corazones.

Debemos orar por aquellos que nos causaron dolor, los que nos despreciaron, los que nos desearon y nos desean mal. Haciéndolo, somos libres en el nombre de Jesús. Si ha habido situaciones dolorosas del pasado en tu vida, toma la decisión de ponerlas a los pies del Maestro Jesucristo y toma la decisión de obedecer su palabra. Jesús te llenará de paz; Él es el único que puede convertir tus lamentos en baile, para tu Matrimonio y tu Familia. Empieza por pedirle perdón a Dios por haber sido desobediente a su palabra y luego pídele perdón a tu cónyuge, hermano (a), madre, padre, hijo (a), o vecino por haberle ofendido o por haberle juzgado. El perdón se pide con arrepentimiento y se da con humildad. Cristo todavía intercede a favor de los pecadores, pero llegará el día cuando él será el Juez que juzgará a los que les despreciaron. Acepte usted la gracia y el perdón que hoy le ofrece.

Sé que el Señor te está tocando ahora mismo, no pierda la oportunidad y dile: Padre, me siento mal, no quiero seguir adelante con este enojo y rencor que llevo por dentro por tanto años; y no me deja avanzar. Libértame porque quiero empezar otra vez en Ti, restáurame y seré restaurado por medio de tu Poder. Ven a mi corazón y límpiame. Renueva mi corazón y mi mente, dame pensamientos limpios, actitudes de perdón. Cambia mi corazón alineado al tuyo. Señor a partir de hoy te entrego mi corazón para que Tú me dirijas, pues sé que Tú tiene propósitos para mi vida y la vida de mis familias. Gracias por tu misericordia y por tu amor; gracias amado mío porque soy libre y el resentimiento no tiene parte en mi vida. Gracias Señor porque se rompieron las cadenas que ataban mi corazón; en el Nombre de Jesús te doy gracias. Amén.

Padre celestial te doy gracias por estas palabras y que sirvan de aliento y liberación para todos aquellos corazones resentidos, que no saben cómo salir de sus amarguras pasadas. Padre no hay nada difícil para Ti. Clamo libertad por todo aquellos que por algunas razones se han quedado atrapados en el dolor de su pasado y no han podido ser liberados; se rompen las cadenas por medio de la sangre de Cristo. Clamo en el nombre de Jesús su libertad. Amén.

“Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. Col 3:8-1

Bendiciones

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