Pon la Mirada en Jesús

La Gran Carrera¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Corintios 9:24 (RVR1960).

El apóstol Pablo nos exhorta a correr para ganar. Como atleta del Reino de Dios es necesario que nos mantengamos enfocados y con dominio propio en la Carrera de la fe para no ser descalificados. ¿Cómo debemos enfocarnos en la Carrera de la fe? Poniendo nuestra mirada fija en Jesús.
Cuando Jesús caminó sobre las aguas, los discípulos estaban aterrados de miedo, entonces Pedro le dijo: Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas. Y Él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo! Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mateo 14:28-31 (RVR1960).

Hay una enseñanza para todos nosotros en este versículo bíblico y tiene que ver con el miedo. El miedo cohíbe a que continuemos con la Carrera, no podemos caminar temerosos debido a que el temor y el miedo son obstáculos que impide llegar a la Meta final. El miedo enferma, paralizan y hunden los deseos del corazón. Dice la Palabra que Pedro caminó sobre las aguas porque mantuvo su mirada en Jesús, pero cuando dejó de mirar al Maestro, y tornó su mirada al fuerte viento, tuvo miedo; y empezó a hundirse, eso sucedió al momento en que quitó la mirada en Jesús. El Señor anhela que nos enfoquemos en Él porque si así procedemos, nos irá bien toda la vida. Cuando nos enfocamos en las cosas del Señor nuestro Dios, nuestra fe aumenta y el miedo se tiene que ir. Si corremos la Carrera con miedo, sin disciplina, y desorganizadamente nunca llagaremos a la Meta. Dios quiere que corramos la carrera con disciplina, perseverancia, esfuerzo y dedicación.

Comprende que en la Carrera de la fe, el enemigo va a buscar la manera de sacarnos del carril a como dé lugar para que seamos descalificados. El mayor empeño del adversario es robarnos la velocidad y la resistencia para que no continuemos con el llamado que Dios tiene establecido para cada uno de nosotros. Y ¿Qué puedo hacer para mantenerme firme en mi Carrera? Enfocarnos en ella, poniendo nuestra mirada en Jesús. Estamos viviendo en tiempos de entretenimiento, el enemigo se la ha ingeniado para entretener al hombre a como dé lugar. El atleta del Reino de Dios que no se enfoca en la Carrera, a ningún lugar llega. Las distracciones no tienen lugar en un atleta del Reino de Dios, éstas son obstáculos que puede perjudicar el desarrollo de la Carrera como también ponen en peligro el Galardón.

La Carrera de la fe no es de velocidad, es de resistencia, continuemos con perseverancia.

Hermanos, aún nos quedan mucho caminos que correr y avanzar, recuerdas que vamos a enfrentarnos con obstáculos pero estos, nos ayudarán a madurar y resistir las adversidades. No podemos correr la Carrera de la fe con el pasado de tormento, ni mucho menos con resentimientos y dolor. La mejor Carrera es aquella donde nos despojamos de todo pecado y depositamos primero todas nuestras cargas a Jesús. Esa determinación de fe, permite que la Carrera sea más liviana por tanto, avanzamos hacia una nueva vida llena de paz y gozo porque no estamos corriendo solo. Mis preguntas en este día para reflexionar:

¿Cómo estamos corriendo la Carrera de la fe?

¿Qué puedo hacer para correr la Carrera?

Entrégale tu vida a Jesús, Él es el Único que puede salvar. Luego…

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la Carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el Autor y Consumador de la Fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la Cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del Trono de Dios. Considerad a Aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra Sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:1-2).

No te desanime, continúa corriendo aunque vengan las pruebas y los obstáculos, no temas ni desmayes, levántate y continúa con la Carrera de la fe. Recuerdas que Dios está contigo en la Carrera.

Te bendigo en el nombre de Jesús.
por Bv Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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