Orar por Nuestra Ciudad

 

Procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová, porque en su paz tendréis vosotros paz. Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. (Jeremías 29:7-11).

Cuando oramos por nuestra ciudad no solamente la cubrimos en oración sino también cubrimos a sus habitantes para que la paz reine en cada hogar que tanto se necesita en América Latina y en todo el mundo. Dice la palabra en Jeremías 29:7 que es necesario “procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová, porque en su paz tendréis vosotros paz”.

En pocas palabras, es un deber para nosotros clamar e interceder por nuestra ciudad porque en su paz tendremos nosotros paz. Hermanos Satanás es real y no duerme para destruir lugares y ciudades.

Dios es un Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente. La Omnipresencia de Dios es la que nos cubre y nos libra del mal dondequiera que vamos, o sea, Dios tiene el poder para estar presente en varios lugares al mismo tiempo, en cambio Satanás no tiene ese poder. El se vale de diablitos para atacar ciertos lugares porque él no tiene el poder que Dios tiene.

No es una casualidad que Dios te ha mandado a lugares diferentes, hay propósitos estratégicos de parte del Señor para los lugares donde Él nos manda. El Señor utiliza a Sus hijos para interceder y sembrar Su Palabra en lugares por medio de la oración. El adversario, es un imitador, él siempre ha querido contradecir e imitar el Plan de Dios.

No tenemos que ir lejos para ver las destrucciones, pobrezas y esclavitud en muchas ciudades del mundo, porque “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

Mi pregunta es: ¿Estamos orando e intercediendo por nuestra ciudad? ¿Estás orando por el lugar estratégicos que Dios te ha mandado? Estas palabras es un clamor de alerta para todos los hijos de Dios, llamados a interceder por su ciudad.

En el Salmo 122:6 el rey David también tuvo esa inquietud por orar por su ciudad. Cuando hay paz en una ciudad el miedo, la manipulación, el control, la violencia y los abusos se tienen que largar. Cuando hay paz en una ciudad hay adelantos, sanidad, éxitos y prosperidad, todo eso se logra por medio de la oración.

Al Señor Jesucristo le interesa que Su pueblo se humille, y se arrepientan de sus malos caminos para luego recibir las bendiciones del Señor. “Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

Padre celestial en estos momentos nos presentamos ante ti para decirte que sin ti nada somos, que nuestras luchas no son con nuestras fuerzas, sino con tus fuerzas. Señor me arrepiento de todos mis pecados, renueva mi mente y mi corazón. Señor ayúdanos a vivir en obediencia en tu palabra y que la podamos poner en práctica con los demás.

Señor que este clamor llegue como olor fragante ante tu Trono Celestial para la protección de mi ciudad. Señor recibimos tu perdón, gracias por perdonarnos. Declaramos esta ciudad para ti, clamamos que tu sombra y tu cobertura este sobre mi ciudad por el día y por la noche.

Atamos en el nombre de Jesús toda fuerza de destrucción, de drogas, corrupción y violencia sobre mi ciudad y la lanzamos en lo más profundo del mar por el poder de la Sangre de Cristo.

Señor guarda y cubre a nuestros jóvenes que son el futuro del mañana. Gracias por los planes de bienestar que Tú tiene para cada unos de nosotros. Recibimos tus planes, recibimos sanidad, recibimos tu cobertura para nuestras familias y nuestra ciudad. Señor recibe la gloria, el poder, el honor y la majestad por los siglos de los siglos, en el nombre de Jesús. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. Amén.

Bendiciones

Escrito el 21 de Febrero de 2012

Escrito para www.ministeriosdesanidad.org

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