Olvida lo que Quedó Atrás

Cuando estamos guiando un vehículo, nuestras miradas siempre deben ser puestas hacia adelante. Cuando guiamos hay una parte muy importante y es el espejo retrovisor. Los espejos retrovisores sirve para mirar hacia atrás, sus propósitos es mostrarle al conductor el estado del tráfico a la derecha y a la izquierda del vehículo. El espejo, permite al conductor ver el área que se encuentra detrás del automóvil a través de la ventana trasera. Esta explicación tiene un trasfondo profundo en la vida del ser humano. Cuando guiamos es hacia adelante y no hacia atrás, nuestros ojos están al frente y no atrás. El único uso que tiene el espejo retrovisor es para mirar y retroceder hacia atrás. Cuando miramos hacia atrás por lo general nos enfocamos en las experiencias desagradables que pasamos. Este sentimiento tiene el poder para desanimarnos y en algunos casos, estancarnos. El Señor tiene la mejor medicina para combatir todos esos males que impiden acercarnos a Él. Cuando enfocamos nuestras miradas al Señor, todo cambia como también cambia nuestro modo de pensar acerca del pasado.

El Señor nos brinda estas promesas y nos dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17 (RVR1960). Si estamos en Cristo, el Señor se encargará de borrar todo lo que quedó atrás. El enemigo va a hacer todo lo posible para hacerte recordar tu pasado, pero en Cristo, el recuerdo será diferente. El Señor renueva nuestras mentes cada mañana con Su Palabra, Él nos guarda y nos preserva porque tiene Planes Eternos con nosotros. Los hijos de Dios no retroceden al pasado porque conocen y caminan en las promesas de Dios que están en el presente, futuro y en sus generaciones.

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma (Hebreos 10:39).

En los caminos de Dios, no podemos caminar con resentimientos y dolor del pasado debemos romper totalmente con todas las ataduras que obstaculizan nuestra relación con el Señor nuestro Dios. Presentémosle al Señor toda carga que estorba nuestro diario vivir, si cada día tiene sus propios problemas, imagínese cargar con los problemas del pasado, creo que nadie podría vivir en paz. No podemos correr la Carrera y a la misma vez mirar hacia atrás porque perderíamos la coordinación y el ritmo de la Carrera. En la nueva naturaleza en Cristo, el mirar hacia atrás nos puede traer grandes consecuencias, es necesario renunciar completamente la vieja manera de pensar y así poder extendernos a lo que esta adelante por hacer.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14 1960 (RVR1960).

Hoy el Señor nos exhorta a enfocar nuestras miradas hacia adelante, Él desea que avancemos y olvidar lo que puede ser un obstáculo en nuestras vidas. El Señor quiere todo esto porque nos ama y desea lo mejor para nosotros. Él tiene Propósitos Eternos con tu vida. Hermanos, miremos hacia delante corriendo la carrera buscando la meta, sin mirar hacia atrás.

Escrito por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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