NO MORIRÉ SINO QUE VIVIRÉ PARA CONTAR LO QUE DIOS HIZO CONMIGO

Al igual que millones de personas en toda parte del mundo, hemos sentido de alguna u otra forma la misma situación de tener que quedarnos o trabajar en nuestros hogares debido al coronavirus. Ante esta terrible plaga mundial, muchas personas se sienten estresadas, con pánico e inseguridad a lo que va a pasar. Ante esta situación que nos afecta a todos, quería ofrecerles palabras de esperanza para todas las personas que están luchando por sus vidas ahora mismo. Rogamos a Dios que fortalezca a sus familias y brinde sanidad a cada hogar de cada parte del mundo. En el Nombre de Jesús clamo sanidad sobre tu cuerpo, clamo a Dios que tome dominio y control sobre cada proceso que estés pasando. En estos momentos difíciles agárrate a la fe y de la Palabra de Dios. Jesucristo viene a darnos vida y vida en abundancia. Dios nos ha prometido que nos librará del lazo del cazador, de la peste destructora. (Salmos 91).

Las puertas están cerradas, los negocios, las escuelas y universidades han cerrado sus puertas debido al coronavirus. En esta situación difíciles nos refugiamos en nuestro Señor Jesucristo creyendo por fe que, Él es nuestro Pronto Auxilio en tiempo de tripulación. Aunque muchas puertas estén cerradas, Dios siempre tiene Su Puerta abierta para todo el que quiera entrar ya sea pecador o no pecador.  

Tal vez te sientes con miedo y abrumado con los acontecimientos que está pasando en toda la tierra como producto de la plaga coronavirus. Es normal que todos nos sintiéramos así, pero, Dios nos prometió que nunca nos dejará y nunca nos abandonará. Nuestro Señor Jesús viene a ofrecerte una invitación que cambiará tu vida para bien y no para mal. Esta Gran invitación se llama Salvación.

1 Juan 5:11-12 nos dice “… que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.

El mundo respira aire de muerte, pero “…los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre “(Salmos 125). Es tiempo de levantar manos santas ante el Padre Celestial, Jehová de Los Ejércitos es Su Nombre. En el Nombre de Jesús clamamos Tu Presencia Señor, reconociendo que te hemos fallado. perdónanos, Señor. Ante esta situación y creyendo por fe declaramos que no moriré, sino que viviré para contar las maravillas del Señor nuestro Dios. “No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del Señor. Salmos 118:17 (NVI).

Si todavía no ha confesado a Jesús como tu Salvador espiritual, hoy es tu oportunidad. Te invito a que lo acepte hoy. Repite conmigo esta oración que cambiará tu vida.

Señor Jesucristo, vengo a Ti así como soy, un pecador, me arrepiento, perdóname de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo perdono a todos los que me han hecho daño, renuncio a Satanás, y a todas sus mentiras. Reconozco que eres el Hijo de Dios, Señor me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador. Te prometo ser tu siervo de hoy en adelante. Hazme la persona que tú quieres que yo sea, sana mi cuerpo, alma y espíritu, cúbreme con Tu preciosa sangre, escribe mi nombre en el Libro de Vida, lléname con tu Espíritu Santo, gracias, Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva de Dios, en el nombre de Jesucristo Amén.

Ahora, como una forma de crecer más de Dios y de Su Palabra. Comparte tu testimonio con otras personas de tu nueva fe en Cristo y lo que Él ha hecho en tu vida. Bautízate como lo ordenó Cristo. Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer Su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y te de comprensión de su palabra; aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorar a Dios.

No moriré, sino que viviré para contar las maravillas del Señor nuestro Dios.

www.ministeriosdesanidad.org

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