MORANDO BAJO LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE

MORANDO BAJO LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE

La palabra Omnipotente significa El Todopoderoso. En Genesis 17: 1 y Exodos 6:3 nos habla que El Shad-day fue el nombre que se conoció a Dios entre los patriarcas que significa Dios Omnipotente. El Shadday es el Dios TODO-SUFICIENTE, capaz de ser todo lo que Su pueblo necesita. Hoy un pueblo esta clamando por sus hijos, nietos y familias para que el Dios Omnipotente supla cada necesidad de Su pueblo. En este día, retomamos por fe el Salmo 91 y lo derramamos sobre nuestras familias en el Nombre de Jesús.

1. “El que habita al Abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

Tu y yo debemos tener la conciencia clara de quiénes somos en el Señor. Tu tienes que entender quién es tu Abrigo en tiempo de frio. Es tener la plena seguridad de saber que moras bajo la Sombra del Omnipotente y en esa Divina Sombra estamos cubiertos contra toda mortandad y vientos de maldad.

2. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y Castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.

En esta parte se menciona a Dios El Elohim que significa el Dios Sublime. Dios es todopoderoso, misericordioso y Sublime. Su poder es tan grande que trabaja en lo imposible para que puedas pasar. Solo llénate de esa fe y créele a Dios en espíritu y en verdad. Él es tu Esperanza y tu Castillo, Dios viene en esta hora para guardar tu entrada y tu salida.

3. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora”).

Esto significa que Dios nos libra de cosas que vemos como también, cosas que no vemos. El Todopoderoso, Jehová de Los Ejércitos guarda y cubre de ti y tu familia. Dios no duerme, Él siempre vela por Su pueblo librándolo del lazo del cazador. Gracias Padre Eterno.

4. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.

El salmo 91 nos dice que Dios nos cubrirá con sus plumas y menciona que estamos bajo sus alas. Dios no tiene plumas ni alas, pero si tiene millares y millares de ángeles que Él envía para protegernos y librarnos de caídas en el mundo invisible de espíritu. Meditemos en el Salmo 91 y leámoslo con “Selah”. La palabra Selah quiere decir hacer una pausa para meditar en lo que Dios nos quiere decir a nuestras vidas mediante Su Palabra.

5. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.

Aunque el mundo esté boca abajo en caos por todas partes, los hijos de Dios están y estarán confiado en Dios porque no nos ha dado Dios espíritu de miedo ni de cobardía, sino dominio propio. “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9). En estos últimos tiempos se ha levantado un espíritu de miedo. Si tú eres salvo y le has dado tu vida a Dios, no hay por qué temer, porque Dios siempre estará contigo dondequiera que tus vayas. La misericordia de Dios se extiende hasta aquellos que no han profesado Su nombre, aquellos que no son salvos. Si clama a Él de corazón, Él te responderá. Dios no vino a buscar a los sanos, Él vino a buscar a los enfermos. “Al oír esto, Jesús les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Marcos 2:17).

6. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.
7. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.
8. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

En esta hora el Señor se ha acordado de ti. Dios envía Su Soplo de Vida para despejar toda mortandad de plaga que han querido asentarse en tu territorio. Dios te puso en ese lugar porque tiene Propósitos Eternos para tu vida y tu familia. Él nunca te hará pasar vergüenza, que se avergüence el diablo. Pero Tú, llénate con el poder y la autoridad que Dios te ha dado para clamar por tu familia, tus hijos, tus nietos y tu ciudad. La sangre de Cristo. Dios te trajo ahí para poseer la tierra que te prometió. Dios es nuestra esperanza y nuestra habitación.

9. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

No sé por la situación que estas pasando, pero Dios las sabe todas. Dios mandará Sus ángeles para guardarte en ese desierto. Aunque en tu desierto no haya agua, Dios te la enviará para saciar tu sed. no temas, perdona, arrepiéntete y créele a Dios.

10. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Dios tiene un foco que alumbra los pasos de Sus hijos de tal manera que aunque andes en medio de la oscuridad, el Foco de Dios te librará de caídas.

11. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
12. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

13. Me invocará, y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.

14. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

Busca de Dios, arrepiéntete y confía en Él y Él hará grandes cosas maravillosas a tu vida y familias.
Ahí mismo donde te encuentras quiero preguntarte ¿Cuál es tu desierto? ¿Qué te está robando la paz? ¿Qué está impidiendo que te acerques a Dios? Cristo te está llamando, ¿Qué esperas? Es hora de que le entregues tu vida a Cristo, Él te estás esperando con los brazos abiertos. Ven como estas, Él no te vas a juzgar. Te invito a recibir a Cristo para la salvación de tu vida.

Oremos:

Señor Jesucristo, vengo a Ti, así como soy, un pecador (a) me arrepiento de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, renuncio a Satanás, y a todas sus mentiras. Reconozco que eres el Hijo de Dios y que moriste por mí. Señor me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador. Hazme la persona que Tú quieres que yo sea, sana mi cuerpo y mi alma. cúbreme con Tu preciosa sangre, escribe mi nombre en el Libro de la Vida y lléname con tu Espíritu Santo. Gracias Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva de Dios, en el nombre de Jesucristo, Amén.

“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10-17 (RVR1960).

Ahora, como una forma de crecer más en los Caminos del Señor, comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo. Bautízate como lo ordenó Cristo. Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y te de comprensión de su palabra; aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorar a Dios.

Salmos 91:1-16 (RVR1960)
Escrito por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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