MADRES UNIDAS EN ORACIÓN POR SUS HIJOS

MADRES UNIDAS EN ORACIÓN POR SUS HIJOS

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

Cuando dos o tres se unen en oración suceden cosas maravillosas porque el poder de Dios se manifiesta haciendo milagros. Dios escucha el clamor de una madre y en este día este mensaje va dirigido a nuestros hijos. Dios tiene Propósitos Eternos para nuestros hijos aún para aquellos que están perdidos y rebeldes. Dios es el Único que cambia, transforma, restaura y endereza lo torcido. Muchas veces como madre nos desesperamos, gritamos y hasta hemos llegado al punto que no sabemos qué hacer. A través de los tiempos, he llegado a comprender que solo Dios es el Único que puede moldear y reparar al ser humano. Como madre solo nos queda orar sin cesar y dar testimonio de amor a nuestros hijos. 

Estamos en tiempos peligrosos y como madre, es necesario agarrarnos de la fe e interceder por nuestros hijos en el Nombre de Jesús. Cuando clamamos, buscamos a Dios en oración y le pedimos por la salvación de nuestros hijos, Él por Su misericordia nos escucha. Agarrarnos de la fe significa que vamos a ver a nuestros hijos no con el ojo humano, sino con el ojo espiritual. El ojo humano ve las imperfecciones, los errores, las dudas, la rebeldía, y los caminos equivocados por donde van nuestros hijos, en cambio, el ojo de fe ve las cosas que no se ven y la declaramos como si fuesen en el Nombre de Jesús. Clamamos en oración para que nuestros hijos sean vasos moldeados por Dios. Queremos que nuestros hijos sean bendecidos con todas las bendiciones que Dios tiene para cada uno de ellos y eso solo ocurre cuando nos refugiamos en el poder de la oración. Es una declaración de fe para nuestros hijos porque,

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1 (RVR1960).

Es necesario declarar con la boca y en voz alta palabras de fe a nuestros hijos y derramarlas en sus vidas en el nombre de Jesús. Como madre debemos de ser sabias para hablarles a nuestros hijos, no con griterías e insultos ni muchos menos a latigazos. Debemos recordar que los tiempos que nos criaron no son los tiempos que nuestros hijos están viviendo. Ellos tienen mucha presión por todo lado, eso no quiere decir que vamos a dejar que ellos hagan y deshagan. Si tenemos a Cristo en nuestros corazones, es necesario dar ejemplo de amor y saber cómo hablar para que ellos no se exasperen. La palabra exasperar significa irritar, o provocar. El Señor tiene palabras para nosotros donde dice: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4 (RVR1960). Esto es un acuerdo mutuo entre padres e hijos debido a que, Dios también ordena a que los hijos obedezcan a Dios y a sus padres para que les vaya bien en todos sus caminos diciendo:

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3 (RVR1960).
¿Cómo le puedo hablar a mis hijos?

Muchas veces la comunicación con los hijos acerca de sus conductas y hábitos que aprendieron fuera del hogar, no siempre terminan en un acuerdo y el dialogo se dificulta. Cada circunstancia es diferente y mientras más complicada la situación, menos es el diálogo. Ante esta situación, ¿cómo vamos a hablarles? Las palabras que salen de la boca determinarán lo que tú quieres lograr. Si en medio de la ira declara palabras tales como: “este muchacho no va a servir para nada”, te aseguro que para nada servirá porque lo declaraste con tu boca. “Este muchacho no va a llegar a nada”, a ningún lugar llegará. “Este hijo si sigue así, a delincuente llegará a parar”, a delincuente llegará porque lo dijiste y lo declaraste con la boca. Todas esas palabras están cargadas de maldiciones y sin darte cuenta, se las estás declarando a tus hijos.

El pensamiento y el lenguaje de Madres Unidas en Oración por sus Hijos, es de bendición y no de calamidad. Es de amor y no de ira. El lema de Madre Unidad en Oración por sus Hijos es de orar sin cesar por ellos porque Dios nos ha prometidos que mi casa y yo les serviremos a Jehová. Son promesas de Dios, las creemos y las declaramos en la mañana, en la tarde y antes de acostarse en la noche. Dios tiene el poder para transformar y restaurar lo que está roto y torcido, por tanto, tenemos la obligación de orar con la fe y la esperanzas de que nuestros hijos serán transformados en vasos útiles y perlas preciosas para Dios.

Hermanos que me leen, la lucha no es humana, no estamos peleando con carne ni sangre “sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:12-18 (RVR1960).

Orad sin cesar y descansar en el Señor. Satanás no puede resistir a un padre y una madre que se tira de rodillas ante Dios para clamar por sus hijos. La oración es tan poderosa que el enemigo no tendrá más remedio que huir.

Mujer levántate, no te rinda, ora sin cesar, clama, intercede y ríndete ante la presencia de Dios porque Él escucha tu voz cuando ora por tu casa y por tus hijos.

Mujer, tus lágrimas no son en vano, Dios cuenta cada gota de lágrimas que de tus ojos ha sido derramada. ¡Levántate con autoridad en el nombre de Jesús y pelea por tus hijos en oración porque, “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán” (Salmos 126:5-6 (RVR1960). Mujer, clámale a Dios en oración por tus hijos porque “la oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16 (RVR1960).

Oremos: Amado mío y Dios mío, venimos ante Tu presencia sabiendo que sin Ti nada somos. Nos rendimos ante Ti con un corazón contrito y humillado. Clamamos al Dios de Abraham, Isaac and Jacob; Jehová de Los Ejércitos es Tu Nombre. Gracias por el Sacrificio que hiciste enviando a Tu Único Hijo Jesús para morir por todos nosotros. Señor, gracias por tu Gran amor. Te adoramos en espíritu y en verdad. Padre, sabemos que Tú TODO lo puede y no hay NADA imposible para ti. Te pedimos perdón Señor. Escucha nuestro clamor que a Ti damos y ten misericordia de nosotros. En nuestras circunstancias algunas veces no sabemos cómo luchar o cómo orar por nuestros hijos. Hoy hemos aprendido que solo Tú tiene la habilidad y el poder para salvar, transformar y restaurar. Ayúdame a saber cómo hablarles a mis hijos, dame la sabiduría y el amor para dialogar pacíficamente con ellos. Ayúdame a orar por ellos. Dame sabiduría para hablarle de Ti. Señor te pido que nuestros hijos sean salvos, cámbiale sus corazones y renueva sus mentes en el nombre de Jesús. Señor, te pedimos que nuestros hijos sepan escoger lo bueno y desechar lo malo. Que sus pies siempre corran por el camino correcto y agradable a Ti oh Dios. Te pido que mis hijos sean sabios al escoger sus amigos. Padre ordena las amistades de mis hijos, que sean jóvenes obedientes y temerosos de Ti. Señor guarda los pasos de mis hijos y líbralos del mal. Que donde ellos pisen, sean de bendición. En el Nombre de Jesús te lo pedimos. Padre en el Nombre de Jesús reprenderemos y atamos todo espíritu de rebeldía, de vicios, de incredulidad, depresión, de timidez, baja estima, miedo e inseguridad. Todo espíritu de maldad los mandamos hacia el abismo y sin retorno en el Nombre de Jesús. La Sangre de Cristo tiene poder. Ninguna arma forjada contra mis hijos prosperará en el Nombre de Jesús. Amén.

Antes de interceder en oración por tus hijos humíllate ante la presencia de Dios, búscalo de corazón. Madre, abuela, madre de crianza y padres en general, te invito a que te una a este clamor por nuestros hijos porque ellos lo necesitan. Ora sin cesar porque Dios escucha tu voz.

Mensaje de Dios
Escrito por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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