Las Tres C en Contra de un Líder

DiosSostieneTuManoLas Tres C en Contra de un Ungido de Dios

Espíritu Santo de Dios, te alabo y te doy gracias por la oportunidad que Tú me ofrece en este hermoso día. Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él. Padre Celestial, paséate de manera especial en mi vida y lléname de Ti cada día. Señor, heme aquí, lávame y límpiame, purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve” (Salmos 51:7). Gracias Señor porque sé que Tú siempre me ha guardado de las asechanzas de mis enemigo.

El rey David se identifica mucho con cada uno de nosotros, aun con sus altas y bajas, Dios lo encontró obediente y temeroso de Él. He encontrado personas decir que David era un pecador, juzgan y razonan como si ellos nunca han pecado en sus vidas y se dejan llevar por el espíritu de calumnia. Escúchame lo que te voy a decir, tú no eres juez, el único juez es Jehová de los Ejércitos, el que sabe todas las cosas, porque “si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros”. David confesó sus pecados y su corazón se asemejó al corazón de Dios. “He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a Mi Corazón, quien hará todo lo que Yo quiero” (Hechos 13:22). David no se quedó revolcándose en el lodo, él confesó sus pecados y eso le agradó a Dios. Si confesamos nuestros pecados, Él es Fiel y Justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:10). Los hombres, las gentes, condenan rápidamente, pero Dios es un Dios de segunda oportunidad, Su misericordia es tan grande que hasta al más pecador le brinda oportunidad. Él nos dice en este día, “Venid ahora, y razonemos –dice el SEÑOR– aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán” (Isaías 1:18). Gracias Señor por tu misericordia.

El anhelo de Dios es cubrirnos bajo Su brazo Poderoso, “como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas” (Mateo 23:37). Hoy el Señor nos alerta a no caer en las redes del enemigo, satanás se disfraza de muchas maneras y engatusa al más débil. Como hijos de Dios, es necesario estar cubierto bajo la Cobertura de Dios, bajo Su protección debido a que estamos viviendo en los últimos tiempos. Como hijos de Dios no podemos entretenernos con los asuntos de los demás, nuestra misión es ORAR POR LOS DEMAS y ser confidencial. Es necesario estar revestidos de las armaduras de Dios para no caer en tentación y no ser confundido con las gentes del mundo. Hay un espíritu de entretenimiento en los últimos tiempos que está afectando a muchos. Este espíritu de entretenimiento, esta disfrazado y destruyendo a muchas familias y ministerios y su nombre es: Acusación.

El tema de esta corta reflexión es acerca de las tres C en contra de los hijos de Dios y tiene que ver con las calumnias en contra de los hijos de Dios. ¿Cuáles son las tres C? Calumnia, Caín y Conspiración.

1. Calumnia: Difamación – chisme. Acusación falsa para causar daño en la reputación de alguien. Atacar o dañar la reputación de otro usando declaraciones maliciosas o verdades a medias.

Un calumniador o una calumniadora es una persona que se entretiene indagando las vidas de los demás para luego rematarlas con su lengua. Lo triste de esto es, que ellos corren un tremendo peligro en sus vidas y en las vidas de sus familias. Crean el mal con sus lenguas y propagan desunión con sus opiniones egoístas causada por la envidia y celo, dejándose usar por satanás. Si la persona dice que conoce a Dios, y se considera hijo de Dios y a la misma vez precede de esa manera, lo que consigue es entristecer al Espíritu Santo y sus puertas se cierran. Dios no puede ser burlado. Esta aptitud, causa un desviamiento de los propósitos que Dios tiene para ellos, han dejado de escuchar a Dios, y se han dejado manipular por las mentiras de satanás.

Cualquier persona que su lengua está fuera de control y se la pasa calumniando a los demás, no tiene una relación con el Señor nuestro Dios. Una persona calumniadora es una persona chismosa por tanto, “el chismoso será quebrantado y calamidad le vendrá de repente” (Prov. 6:12-15). Evita juntarte con personas que chismean. (Prov. 20:19). No te entremetas con el suelto de lengua y huye de él o ella. Lo que recomiendo es que, si no puedes decir algo bueno y agradable sobre los demás, no digas nada en absoluto, mejor refrena la lengua para que no te haga caer (Efesios 4:29). La calumnia es un espíritu de demonio y el que se deja llevar está esclavizado a éste. Si piensas que necesita ayuda y ser libertado de este espíritu, manifiesta este pecado y pídele a Dios que te perdone, arrepiéntete y no vuelva a hablar mal de otra persona jamás. La próxima C es peor que la primera:

2. Caín

Este espíritu siempre ha existido pero se está revelando más en los últimos tiempos y los vamos a encontrar disfrazados de ovejas por dondequiera, pero el Espíritu Santo se lo deja saber a los que andan firme y llevan una vida justa. Por más que se disfracen, por sus hechos y sus palabras son descubiertos.
El apóstol Pablo, describe algunos rasgos de este tipo de personas. En 1 Timoteo 3:1-5 dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos, porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negaran la eficacia de ella; a estos evita.

El espíritu de Caín es un espíritu de demonio que se levanta contra un hijo de Dios que lleva una vida de acuerdo a Sus propósitos. La misión del espíritu de Caín, es eliminar a los elegidos de Dios. Escúchame, satanás envidia los regalos que Dios te ha puesto en tus manos, y va a buscar la manera de utilizar sus diablitos (caines), para hacerte la guerra. Es necesario que mire cómo opera este espíritu pues su único objetivo es degradar al líder, buscar la forma de avergonzarlo y matarlo. El espíritu de Caín, puede tener apariencia de oveja y de religiosidad, sin embargo su corazón no está alineado al corazón de Dios. Lo que opera en su corazón, es la envidia, la desobediencia a Dios y a la autoridad, celos y desunión entre los hermanos. Hoy el Señor te brinda la oportunidad de andar conforme a los propósitos del Señor para tu vida. Caín tuvo la oportunidad de vivir una vida justa y bendecida, pero escuchó más la voz del enemigo, él le dio cabida a los pensamientos malos y permitió que entren en su corazón, se llenó de tormento y odio contra su hermano. Este espíritu es causante de muchas desuniones entre los hermanos en las congregaciones. “Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar” (Mateo 18:6). (RVR1960) El espíritu de Caín mata y separa las relaciones amistosas entre amigos, familiares y hermanos de la fe. Su objetivo es causar daños profundos entre las familias y la iglesia.

3. Conspiración:

Este espíritu demoniaco es bien antiguo, siempre estuvo buscando la manera de incriminar el ministerio de nuestro Señor Jesucristo para acusarlo. Este espíritu opera cuando ve que un hombre y mujer de Dios se levantan con autoridad para edificar y llevar frutos agradables a Dios. Las personas que se dejan zarandear por este espíritu, no quieren someterse a la autoridad, piensan que ellos saben más que sus líderes y en vez de sembrar frutos siembran contiendas. Hay de aquel que se interpone en las obras de Dios y hay de aquel que se meta con un hijo de Dios. Cada vez que un hijo o una mujer de Dios se levantan por fe para edificar y plantar, el enemigo va a buscar la manera de desbaratar la visión que Dios les ha dado. Va a despertar la envidia de los demás. El enemigo se enoja cuando tu prospera en la obra que Dios te ha puesto en tus manos. Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará. Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio. No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar” (Nehemías 4: 1-6).

Líder, hombre y mujer de Dios, prosigue hacia adelante, no temas y continúa con el llamado que Dios te ha dado. El Señor está contigo para guardarte y librarte de toda calumnia y conspiración. Escúchame, Dios tiene una barrera invisible para cubrir a Sus hijos, aquellos que han sido llamados a cumplir Sus Propósitos. No hay porqué pelear, el Señor pelea por ti. La batalla le pertenece al Señor. Solo levántate con fe en el nombre de Jesús. El Señor aplastarás a tus gigantes y tapará las bocas a los que se creen que son leones. Muchas veces sientes que no puedes más y quieres dejar lo que Dios te ha dado. Escúchame, tú no eres de los que retroceden, prosigue hacia la Meta, porque no estas peleando solo, Dios estas contigo y te brinda de Su paz. Hoy dile a tu enemigo con autoridad en el nombre de Jesús: “Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el Nombre del Señor de los Ejércitos, el Dios de los Escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado” (1 Samuel 17:45). “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23). (RVR1960)

Por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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