La Palabra de Dios

 

“Así será Mi palabra que sale de Mi boca: no volverá a Mí vacía, sino que hará lo que Yo quiero y será prosperada en aquello para lo cual la envié.” Isaías 55:11

La Palabra es Dios. La palabra de Dios se multiplica mediante la semilla que plantemos. Cuando vamos al doctor, y este nos receta medicina, hay instrucciones para tomarla.

Si no leemos las instrucciones como la prescribió, de seguro tendríamos problemas. Lo mismo pasa cuando no vivimos la palabra de Dios y no seguimos Sus instrucciones. Cuando leemos las instrucciones y seguimos el medicamento como lo recetó el doctor saldríamos bien.

En la vida cristiana, el creyente que sigue las instrucciones de Dios por medio de Su palabra ésta serviría como medicina para todo el cuerpo. En otra palabra, cuando Dios sana por medio de Su Palabra no lo hace para cierta parte del cuerpo, Su Medicina trabaja para TODO el cuerpo.

“Hijo mío, esté atento mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina todo su cuerpo. PROVERBIOS 4: 2O- 23

La palabra de Dios es vida y vida en abundancia para aquel que la haya, la cree y la recibe en su vida y en su corazón. En la Palabra de Dios existe salud y bienestar cuando la recibimos por medio de la fe. “Porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo” (Proverbios 4:22).

Todos queremos estar fuertes, saludables y libres de enfermedades, para obtener ese objetivo como creyentes es necesario guardar el corazón. El corazón es como un tesoro bien guardado, si no guardamos nuestro tesoro, viene el enemigo a robarlo.

Si tenemos metas en nuestro corazón, debemos guardar nuestro tesoro. Nuestro corazón es un tesoro de Dios y el enemigo va a poner pensamientos malos para llevar negatividad a tu corazón.

Es necesario guardar el corazón para no caer en pecado porque de dentro del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos las avaricias, las maldades, el engaño, las lascivias, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Marcos 7:11

Solo Dios conoce la condicione del ser humano y lo que hay en sus mente y su corazón. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:9).

Cuando buscamos al Señor y nos refugiamos en su Palabra cobramos vida porque la Ley de Dios es vida para aquel que sigue y practica Su Palabra. La Ley de Dios es medicina que liberta, borra nuestro pecado y sana nuestra vida.

El Señor Jesucristo nos ha prometido que si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:18

Cristo es el pan de Vida que vino al mundo y todo aquel que coma de Él no morirá jamás. Deja que Cristo cambie tu corazón. En Él hay vida y vida en abundancia. Él es la Palabra y en Su Palabra hay poder, salvación, liberación, paz, sanidad y vida.

Que tus ojos miren lo recto, Y tus párpados en derechura delante de ti. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean ordenados. No te apartes á diestra, ni á siniestra: Aparta tu pie del mal. Proverbios 4:25/ Proverbios 4:26-27

Si protegemos con diligencia y sabiduría la entrada de nuestro corazón y dejamos que sea Dios obrando y dirigiendo nuestros pasos por medio de Su Palabra viviremos larga vida.

Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal. Proverbios 4:25-27

Escrito el 9 de Septiembre del 2012

Bendiciones

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