La Ceguera Espiritual

Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía. Juan 9:4-7

Jesús es el Enviado. Dios lo envió para librarnos del pecado y para sanarnos. De Él fluyen ríos de sanidad, y el que anhela de Su agua recibe la vida eterna. Sin Jesucristo, nosotros estamos espiritualmente enfermos y ciegos; Cristo fue enviado para traer sanidad a los ciegos, cojos y paralíticos espiritualmente. El Hijo del Hombre, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Él vino para dar vista a los que estaban espiritualmente ciegos, a los despreciados y a los humildes de corazón. 

 Muchos de los hijos del Señor nacieron de nuevo, pero no han recibido la vista espiritual, porque solo se acomodaron en la etapa primera de su salvación y ahí se quedaron. Ellos se han quedado en ese paso y de ahí no han querido salir. Dios quiere disfrutar con sus hijos una relación profunda de aprendizajes para que todos podamos crecer en Él. Mientras más pasos demos, más grande es el nivel de crecimiento espiritual en la carrera. Para ser luz y llevar a cabo la Gran Comisión a todas las naciones debemos crecer espiritualmente.

Para que estos pasos sean de beneficios a nuestros crecimientos, Dios espera un esfuerzo de nuestra parte.  Es como un bebé cuando está creciendo, él quiere caminar, pero antes debe pasar por la etapa de gatear. Llega un momento en que los bebés no están satisfechos de estar sentado en un coche, ni que lo carguen. Ellos ya desean gatear, caminar y luego correr. ¿Está tú satisfecha (o) en la etapa en que te encuentras? Los hijos de Dios, están llamados a crecer y madurar paso a paso en Él.

Él Señor te dice hoy: “Yo te ayudaré a crecer paso por paso, pero tiene que poner de tu parte.”  “Yo te ensenaré a caminar paso por paso; y cuando sientas caer, no quedará postrado (a), “Yo soy un buen Padre y estoy aquí para ayudarte en todos tus intentos de caminar.”  “Muchas veces te he escuchado decir: “Señor no escucho tu voz.” “Yo te he estado hablando todo el tiempo, pero tú está tan ocupada (o), que no te ha detenido a escucharme.”

La otra razón porque no ha podido escuchar la voz del Señor, son los pecados que impide entrar en Su presencia y escuchar Su voz. El Señor no hablará contigo hasta que tú te arrepientas de tus pecados. La Biblia hace un énfasis en relación al perdón del pecado en 1 de Juan 1:9  “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” Una vez que confesamos nuestros pecados, somos libres, productibles y andamos en la luz de Cristo. 

 “La oscuridad viene cuando ningún hombre está trabajando; Mas Yo vengo rápido para levantar a mis hijos para una vida eternal. No pierda esta oportunidad por un acto de rebelión; sumisión y obediencia es lo que quiero.” Agárrate de las manos del Señor para que no te caigas. El tiempo se está acabando y no hay tiempo para perder el tiempo. Dios quiere salvante hoy. Dios murió por todos nosotros, su deseo es que todos seamos salvos. No espere para luego lo que Dios te ofrece hoy. Faltan pocos tiempos. “Vengo pronto dice el Señor.”

Jesús es el único camino para la salvación, en Él está la vida eterna. Dios nos da la seguridad para poder ver y no caer. Jesús es la luz que dirige nuestros pasos, en Él puedo ver un nuevo amanecer. Yo estaba ciega pero ahora veo. Jesús viene pronto; ¿Está tú preparado? Te invito a que lo acepte hoy.

Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía. Juan 9:4-7Jesús es el Enviado. Dios lo envió para librarnos del pecado y para sanarnos. De Él fluyen ríos de sanidad, y el que anhela de Su agua recibe la vida eterna. Sin Jesucristo, nosotros estamos espiritualmente enfermos y ciegos; Cristo fue enviado para traer sanidad a los ciegos, cojos y paralíticos espiritualmente.

El Hijo del Hombre, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Él vino para dar vista a los que estaban espiritualmente ciegos, a los despreciados y a los humildes de corazón. Muchos de los hijos del Señor nacieron de nuevo, pero no han recibido la vista espiritual, porque solo se acomodaron en la etapa primera de su salvación y ahí se quedaron. Ellos se han quedado en ese paso y de ahí no han querido salir.

Dios quiere disfrutar con sus hijos una relación profunda de aprendizajes para que todos podamos crecer en Él. Mientras más pasos demos, más grande es el nivel de crecimiento espiritual en la carrera. Para ser luz y llevar a cabo la Gran Comisión a todas las naciones debemos crecer espiritualmente.

Para que estos pasos sean de beneficios a nuestros crecimientos, Dios espera un esfuerzo de nuestra parte. Es como un bebé cuando está creciendo, él quiere caminar, pero antes debe pasar por la etapa de gatear. Llega un momento en que los bebés no están satisfechos de estar sentado en un coche, ni que lo carguen. Ellos ya desean gatear, caminar y luego correr. ¿Está tú satisfecha (o) en la etapa en que te encuentras? Los hijos de Dios, están llamados a crecer y madurar paso a paso en Él.

Él Señor te dice hoy: “Yo te ayudaré a crecer paso por paso, pero tiene que poner de tu parte.” “Yo te ensenaré a caminar paso por paso; y cuando sientas caer, no quedará postrado (a), “Yo soy un buen Padre y estoy aquí para ayudarte en todos tus intentos de caminar.” “Muchas veces te he escuchado decir: “Señor no escucho tu voz.” “Yo te he estado hablando todo el tiempo, pero tú está tan ocupada (o), que no te ha detenido a escucharme.”

La otra razón porque no ha podido escuchar la voz del Señor, son los pecados que impide entrar en Su presencia y escuchar Su voz. El Señor no hablará contigo hasta que tú te arrepientas de tus pecados.

La Biblia hace un énfasis en relación al perdón del pecado en 1 de Juan 1:9

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” Una vez que confesamos nuestros pecados, somos libres, productibles y andamos en la luz de Cristo. “La oscuridad viene cuando ningún hombre está trabajando; Mas Yo vengo rápido para levantar a mis hijos para una vida eternal.
 
No pierda esta oportunidad por un acto de rebelión; sumisión y obediencia es lo que quiero.” Agárrate de las manos del Señor para que no te caigas. El tiempo se está acabando y no hay tiempo para perder el tiempo. Dios quiere salvante hoy. Dios murió por todos nosotros, su deseo es que todos seamos salvos. No espere para luego lo que Dios te ofrece hoy. Faltan pocos tiempos. “Vengo pronto dice el Señor.”

Jesús es el único camino para la salvación, en Él está la vida eterna. Dios nos da la seguridad para poder ver y no caer. Jesús es la luz que dirige nuestros pasos, en Él puedo ver un nuevo amanecer. Yo estaba ciega pero ahora veo. Jesús viene pronto; ¿Está tú preparado?

Te invito a que lo acepte hoy. Señor Jesucristo, vengo a Ti así como soy, un pecador, me arrepiento, perdóname de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo perdono a todos los que me han hecho daño, renuncio a Satanás, y ha todas sus mentiras. Reconozco que eres el Hijo de Dios, Señor me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador. Hazme la persona que tú quieres que yo sea. Sana mi cuerpo, alma y espíritu, cúbreme con Tu preciosa sangre, escribe mi nombre en el Libro de la Vida, lléname con tu Espíritu Santo, gracias Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva de Dios, en el nombre de Jesucristo; Amén.

Si decidiste convertirte en un cristiano en el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más cerca de Él, Comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo. Bautízate como lo ordenó Cristo. Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y tu comprensión de la Biblia y aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorarlo.

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