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Don’t be afraid, for I Am with you. Don’t be discouraged, for I Am your God. I will strengthen you and help you. I will hold you up with My Victorious Right Hand. The Lord Himself watches over you! The Lord stands beside you as your Protective Shade. The sun will not harm you by day, nor the moon at night. The Lord keeps you from all harm and watches over your life. The Lord keeps watch over you as you come and go, both now and forever” (Isaiah 41:10/ Psalms 121).

“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121). (RVR1960) Cuando pasamos por tribulaciones y vicisitudes de la vida, lo primero que el enemigo pone en la mente es desaliento y tristeza. El objetivo del adversario es que mantengamos la cabeza hacia abajo, en cambio, el anhelo de Dios es que mantengamos la cabeza dirigida hacia Su Trono Celestial. Cada vez que nos enfrentemos en las pruebas, nuestro deber es mirar hacia arriba y no hacia abajo. Cuando levantamos nuestra mirada en dirección a Dios, los problemas se van y ya no son cargas porque Dios se ha encargados de todo.

El Padre Todopoderoso, Jehová de los Ejércitos pelea por nosotros, Él es un Dios de Justicia y conoce cada paso de nuestro caminar. Él está al control de cada circunstancia y necesidades. Jesús es el Camino la verdad y la vida, en Su Camino, nunca andaremos perdidos. En Juan 14:6 Jesús nos dice, “Yo Soy el Camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí”. Quizás en estos momentos te encuentra en una situación difícil y no sabe cómo resolverla, o tal vez, te encuentra al final de la soga y tus fuerzas ya no dan más para continuar. Hoy el Señor te levanta y te dice: “En vez de mirar la circunstancia y los problemas, mírame a Mi”.

Cuando nos enfrentemos al miedo, a las pruebas, enfermedades, finanzas u otro tipo de situaciones, lo primero que no debemos hacer es mirar hacia atrás ni tampoco hacia el problema. Debemos de mirar hacia el cielo como lo hizo el salmista David cuando dijo: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?” El Señor es nuestro Baluarte, el que pelea por nosotros, el que nos guarda y nos libra del mal. Él es nuestro Alto Refugio en tiempo de tribulación, nuestra Roca fuerte que intercede por nosotros.

Nuestro Padre Celestial, es quien levanta tu cabeza en medio de las pruebas. Mira que te mando que te esfuerce y sea valiente, no temas ni desmayes porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que tú vayas. Él es tu Guardador, el que levanta tu cabeza y te dice, “Yo Soy tu socorro”. Dios es tu socorro porque así lo prometió en Su Palabra. Jehová es tu Guardador; Jehová es tu Sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Amén.

Gracias Señor, por Tu protección y por Tu amor. Gracias porque Tú estás al control de mi situación, confió en que todo obrará para bien. Cuán maravilloso eres Padre Eterno, Padre mío y Dios mío, Jehová de Los Ejércitos, es Tú Nombre; Tú, oh SEÑOR, eres Escudo en derredor mío, mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Te amo mi Señor.  

por Bv. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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