Jehová es mi Luz y mi Salvación

Jehová es mi Luz y mi Salvación
No toquéis, dijo, a Mis ungidos, ni hagáis mal a Mis profetas. Cuidado con el que se mete con un hijo de Dios.

La confianza que tenemos en el Señor nos da la capacidad para caminar en paz aun cuando el enemigo nos hace la guerra. No tengo por qué temer, pues mi Padre pelea por mí, Él defiende mis pleitos, Jehová de los Ejércitos pelea por mí. Jehová es mi pronto auxilio en la tribulación y quien levanta mi cabeza. Por eso no tengo por qué atemorizarme, pues el León de Judá me cubre con Su Manto de protección. El enemigo siempre va a querer hacerle la guerra a los hijos de Dios mandando diablitos y obstáculos para degradarte y hablar mal de ti. No les haga caso solo ora por tus enemigos, bendícelos y del resto, Dios se encargará. La guerra no es tuya, sino de Dios, Él defiende tus pleitos, Él pelea por ti. Yo sé que mi Redentor vive y está en mi corazón. “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).

El rey David también sintió ataques por todo lado, pero Dios fue su fortaleza y el que levantó su cabeza diciendo en Salmos 27: Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu Rostro buscaré, oh Jehová; no escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

Salmos 105:15-16 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Salmos 27 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Palabra de Dios
www.ministeriosdesanidad.org

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