Jehová Es Mi Fortaleza

En la Biblia, en el libro de Habacuc nos habla que el profeta Habacuc estaba pasando por una gran tribulación que le ocasionaba gran dolor. En la vida, pasamos por situaciones muy dolorosas que llegan a lo más profundo del corazón y a veces no sabemos ¿qué hacer? y ¿Cómo resolverla? Ese descontento y sinsabor produce un malestar y sequedad que no nos queda más remedio que dejarlo en las manos de Dios. El profeta Habacuc también se sintió caminando por esa sequedad de tristeza, pero en vez de desplomarse escogió regocijarse en el Señor diciendo:

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” Habacuc 3:17-19 (RVR1960).

Aunque se levanten ráfagas huracanadas, vientos cargados de odio, ira y maldad, “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” (Salmos 27:10 (RVR1960). Las temporadas de huracanes, traen muchas lluvias e inundaciones y en algunos de los casos, mucha destrucción. De igual manera, en la atmosfera espiritual, existen vientos huracanados cargados de iras contiendas, resentimientos, odio y desunión. Una cosa muy bien he aprendido en este caminar, es que nadie ni nada interrumpirá mi fe y mi gozo, nadie me robará mi paz ni mucho menos mi gozo, porque el gozo del Señor es mi fortaleza. Nehemías 8:10 (RVR1960)

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque Él me esconderá en Su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de Su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en Su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová” (Salmos 27:1-6 (RVR1960).

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová” (Isaías 54:17).

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