Los israelitas fueron testigos oculares de hechos y milagros nunca antes visto por persona alguna. Tenían pruebas indubitables acerca de un Dios Todopoderoso. Ellos fueron testigo de todos los milagros que Dios había hecho en Egipto; Dios peleó por ellos para libertarlos del yugo del Faraón, y cómo Dios quebrantó el poder del Faraón, el más temido para esa época.  Los israelitas se olvidaron de todas las proezas que Dios había hecho por ellos. Terminaban de ver el poder de Dios manifestado en las plagas y ahora se quejan frente al mar rojo, añorando morir en Egipto por un posible ataque de su ejército. Habían adorado al Señor por el milagro del cruce del mar a pie, pero tres días más tarde estaban murmurando porque no tenían agua para beber. Quince días después de saciar su sed se dieron a murmurar porque les faltaba el pan. Después que se saciaron de pan, y saliendo del desierto de Sin, volvieron a murmurar porque no tenían agua. Una vez que fueron saciados, llegaron al monte del Sinaí. Estando allí comenzaron a chismear y a murmurar porque Moisés tenía mucho tiempo orando en la montaña y decidieron hacer el becerro de oro para que les condujera. Y así fue la multitud durante todo ese tiempo.

En Números, Moisés fue objeto de murmuración (Núm. 14:22). NUM 14:36 Y los varones que Moisés envió á reconocer la tierra, y vueltos habían hecho murmurar contra él á toda la congregación, desacreditando aquel país, la actitud de Israel de murmurar aun teniendo tan cerca la provisión de Dios, tiene mucho que enseñar a la iglesia de hoy. La murmuración es un pecado y como tal hay que denunciarlo para ser sacado de raíz, este espíritu solo trae división y contiendas.

Las palabras del chismoso parecen blandas, Y descienden hasta lo íntimo del vientre. Proverbios 18:8 Al que solapadamente infama á su prójimo, yo le cortaré; No sufriré al de ojos altaneros, y de corazón vanidoso. Salmos 101:5.  El rumor levanta y destruye las vidas de las personas. Una persona chismosa es aquella que trata de agradar a otros alternativamente. Busca el placer de ser escuchado  atentamente, es por eso que las gentes que se deleita con las críticas negativas de los demás los buscan porque saben que algunas noticias tienen.

Ten cuidado de ser partícipe, porque de lo contrario te convierte igual al chismoso. Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos (Proverbios18: 20-21). Cada vez que un chismoso derrama veneno hablando mal de otra persona, brinda maldición de muerte a su propia vida, nunca prospera y todo lo que hace se le vuelve nada.

La palabra del Señor es verdadera, cuando dice que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado (Mateo 12:36-37).

Esta persona, se la pasa escarbando noticias nunca buenas; para poderla derramar en su comunidad para destrucción, como no tolera hablar de sí mismo, busca hablar de otros, no sabiendo que cada palabra que salen de su boca será medida ante el trono de Dios. Este espíritu no tolera el silencio, por eso, es importante para él o ella hablar de algo, y qué mejor, piensa, que hablar de otros. El chisme es también una forma de liberar la agresividad reprimida.

 Las mayorías de las personas que se dedican a este oficio de murmuración, son personas que en algún momento dado de su vida fueron maltratados, cargan con raíces de amarguras muy profundas; por lo tanto andan en esclavitud y necesitan ser liberados de esas cadenas. Dios quiere libertarte hoy. La mayoría no aprecian lo que tienen, los israelitas no apreciaron los milagros que Dios hizo en el desierto. Aunque el Faraón les dio la libertad, todavía andaban en esclavitud. Sus almas estaban vacías y amargadas, en sus decisiones personales andaban inseguros y temerosos.

La murmuración es una conversación en perjuicio de un ausente. Satanás nunca da la cara cuando va a destruir verbalmente a una persona, lo hace cuando la persona no está presente; él es hipócrita. De igual los chismosos tienen una habilidad de actual con hipocresía para verse bien y no dar la cara. El Espíritu Santo me hace saber cuando una persona me miente.

 Las personas que se dedican a destruir con conversaciones negativas hacia otra persona, son enviados de Satanás para destruir un hogar, una relación, pero sobre todo una congregación de hermanos en Cristo. La murmuración no es la sana crítica, o la reprensión bíblica 2 Ti. 4: 2-sino-una-herramienta del diablo para destruir con la lengua. Moisés era un tipo de Cristo.

 Fue el mediador verdadero y escogido que Dios levantó para guiar a Su pueblo, sacándolo de Egipto y llevándolo a través del desierto hacia la Tierra Prometida y fue bien atacado por este espíritu. El fue objeto de murmuración en el área espiritual y personal. María y Aarón murmuraron contra Moisés por causa de la mujer kusita que había tomado por esposa: por haberse casado con una kusita (Números 12:1).

Hay una protección sobre los hijos de Dios acerca del espíritu de murmuración. Cuando un hijo de Dios anda con la verdad, la espada de Dios lo cubre y lo libra de los dardos del enemigo. A Dios no le agrada que hablen mal de nadie ni mucho menos de unos de sus ungidos. Dios no consintió que nadie agraviase a sus escogidos y por causa de ellos castigó a los reyes. “No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas” (Salmo 105: 14, 15).

Hay una advertencia de parte de Dios para todo aquel que se dedica al oficio de murmurar a sus semejantes especialmente a los hijos de Dios, porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7: 2-5).

Tú ¿quién eres para juzgar a otros? Si tú dice que nunca ha pecado, eres un mentiroso (a), El murmurar es pecado. “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” (Santiago 4: 10, 11) Quién podrá decir: ¿Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de pecado” (Prov. 20:9). En resumen, nuestra naturaleza caída es la causante del estado pecaminoso del ser humano.  Debemos  buscar el reino de Dios y sus justicias para ser liberados y transformados de todo pecado.

Dios conoce nuestras condiciones; su amor y misericordia nos brinda la oportunidad de cambiar nuestro modo de ser. Cuando lo busca de todo corazón, El te transformará. Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! (2 Corintios 5:17).  Debemos ser conformes con lo que Dios nos provee cada día.

El conoce todas nuestras necesidades. Los israelitas manifestaron disconformidad, porque su fe fue muy limitada. Apenas les faltaba un día de sustento ya estaban murmurando. Mientras Dios hacía milagros, ellos no lo reconocían, los milagros de Dios para ellos eran efímeros. Aun así, Dios era bueno con los israelitas. No digo que ellos nunca alabaron a Dios, sí; ellos alababan a Dios por sus hechos poderosos, Pero al sentir que les fallaba algo convertían la alabanza en quejas. Qué misericordioso es nuestro Dios!

La murmuración es un pecado. No hay razón para que forme parte de la vida de un ser humano, ésta corrompe el alma. Este espíritu no puede ocupar la vida de un creyente porque obstaculiza llegar a la presencia de Dios. Quizás me dirás hermana yo soy muy buena con los demás, hago buenas obras, voy a la iglesia, soy líder en la iglesia o en la comunidad; pero si el espíritu de murmuración te entretiene y te deja usar por éste, de nada te sirven tus obras. Es tiempo que le dé un pare y reciba liberación en el nombre de Jesús.

 Las buenas obras que hace no serán contadas ante el trono de Dios. MAT 7:21-23   No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.  Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”  Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad.”

Apo. 21:8 Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Jesús te brinda una oportunidad para libertarte de ese espíritu de murmuración, solo humíllate ante su presencia, somos sus vasijas, El te moldeará y te usará para su Reino si lo busca de todo corazón.

 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14

Padre en el nombre de Jesús libértame de toda debilidad que impida llegar a tu presencia, que ninguna palabra corrompida salga de mi boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Enséñanos a saber cómo hablar, que nuestras conversaciones sean siempre amenas y de buen gusto para poder responder a todo aquel que Tú nos envié, en Cristo Jesús. Amén. Si tú has sido tocado por este mensaje, le ruego a Dios que complete la obra en tu vida por medio de la salvación. Repite esta oración conmigo y te prometo de parte de Dios que tu vida será transformada en el nombre de Jesús.

Oración De Salvación
Señor Jesucristo, vengo a Ti así como soy; un pecador. Reconozco que eres el hijo de Dios,  me arrepiento, perdóname de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo perdono a todos los que me han hecho daño, yo renuncio a Satanás, y ha todas sus mentiras. Señor yo me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador.  Hazme la persona que tu quieres que yo sea, sana mi cuerpo, alma y espíritu, cúbreme con Tu preciosa sangre. Escribe mi nombre en el Libro de la Vida, y lléname con tu Espíritu Santo. Gracias Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva de Dios, en el nombre de Jesucristo Amén.

Bendiciones

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