El Amor de Dios

Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1 Juan 4:16)

Jesús habló muchas veces sobre la importancia de cuidar nuestro corazón; de protegerlo de toda clase de maldad. El amor de Dios se conduele de los demás y ese mismo amor lo deposita Dios a Sus hijos. El amor de Dios es la base de todo.

Un corazón de amor es un corazón agradable a Dios. Es tener un corazón compasivo y misericordioso. Dios nos manda a tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1 Pedro 4:8

En una ocasión Jesús se encontraba con sus discípulos y llegaron los escribas, los fariseos y sacerdotes para tentarle haciéndole una pregunta maliciosa y le dijeron: Señor dinos:

1. ¿Cuál es el primer mandamiento? Respondiendo Jesús les dijo: Amarás a Jehová tu Dios con toda alma, con toda tu mente, con todo tu corazón y con toda tu fuerza. Marcos 12:20-30
Quienes amamos a Dios no vemos esto como una carga, sino como una delicia. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos” (1 Juan 5:2, 3).

2. El segundo es Amará a tu prójimo como a ti mismo. Ahí se cumple todas las escrituras. Quien le pregunto dijo: “bien ha dicho”, Y el Señor le dijo has tú lo mismo.

Me pregunto: ¿Quién es mi prójimo? Mi prójimo puede ser todo lo que me rodea: familiares, amigos, hermanos, vecinos, igualmente cada uno de ustedes. Y así nos enseña la palabra de Dios, que debemos de amar a nuestro prójimo como así mismo. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Como hijos de Dios, el amor de Dios es para cada uno de nosotros sin distinción de personas. Dice la palabra de Dios en Hechos 10:34, que Dios no hace acepción de personas.

Así como Dios nos ama, debemos amarnos los unos a los otros. También debemos amar a nuestros enemigos. Jesús oraba al Padre por nosotros y aun por sus enemigos. Mostrando Su amor en la Cruz del Calvario cuando dijo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Si no perdonamos a aquellos que nos han ofendido, mucho menos nuestro padre nos perdonará. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! (Efesios 2:4-5)

La Palabra de Dios nos dice en Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

“Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros” (1 Tesalonicenses 4:9).

¡Den gracias al Dios de los cielos! ¡Su gran amor perdura para siempre! (Salmo 136:26)

Mensaje de Dios
www.ministeriosdesanidad.org

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