DIOS MIO CAMBIASTE MI LAMENTO EN BAILE

Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Jehová Dios mío, a Ti clamé, y me sanaste.

Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad. Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida.

Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.

En mi prosperidad dije yo: no seré jamás conmovido, porque Tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. Escondiste tu rostro, fui turbado. A ti, oh Jehová, clamaré, y al Señor suplicaré. ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí; Jehová, sé tú mi ayudador. Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a Ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre. Salmos 30:1-12 (RVR1960)

Oremos: Padre Eterno, Dios Todopoderoso, te doy gracias porque en los momentos de aflicción, Tú siempre me escuchas y me hace saber quién soy yo para Ti. Gracias por ser mi Ayudador y mi Consejero por excelencia. Gracias por cambiar mis lamentos en baile. Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Amén.

No importa por las adversidades y aflicciones que hayas pasado en el día, ni por las trampas que el enemigo te hayas puesto, ni por las lágrimas que hayas derramado. Una cosa muy bien se y nadie absolutamente nadie, me la puede quitar: es adorar a mi Señor en medio de las tormentas, porque es ahí cuando Dios extiende Su brazo de poder para levantarme. Puedas que hayas llorado todo el día, pero Dios nos dice a todos: “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”. No tengas miedo a los vientos contrarios, ni mucho menos a las ráfagas que se levanten en contra tuya, has un espacio en tu barca y permite que Jesús entre en ella, te aseguro que tu barca nunca se hundirá. ¡Levántate, seca tus lágrimas y continúa la Carrera, porque lo mejor está por venir en el nombre de Jesús! Agárrate y confía en Él, Dios pelea por ti.

Escrito por El Dios Todopoderoso Jehová de Los Ejércitos es Su Nombre.
www.ministeriosdesanidad.org

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