DICHOSA LA NACIÓN CUYO DIOS ES EL SEÑOR

Canten al Señor con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al Señor.
Alaben al Señor al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio.

Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría. La palabra del Señor es justa; fieles son todas Sus obras. El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de Su amor.

Por la Palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de Su boca, las estrellas.

Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos.

Tema toda la tierra al Señor; hónrenlo todos los pueblos del mundo; porque Él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme. El Señor frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos. Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que escogió por su heredad.
El Señor observa desde el cielo y ve a toda la humanidad; Él contempla desde Su Trono a todos los habitantes de la tierra.

Él es quien formó el corazón de todos, y quien conoce a fondo todas sus acciones.

No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente. Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar.
Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en Su gran amor; Él los libras de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida.
Esperamos confiados en el Señor; Él es nuestro socorro y nuestro escudo. En Él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en Su Santo Nombre.

Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de Ti.

Escrito por: Nuestro Creador, Jehová de Los Ejércitos, es Su Nombre
Salmos 33: 1-22 (NVI)
www.ministeriosdesanidad.org

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