Consigue Tu Medalla

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante,  sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Filipenses 3:12-14

Mientras miraba las olimpiadas invernales en Canadá, me llamó a la atención una atleta norteamericana que competía en el eslalon. El eslalon es una modalidad del deporte del esquí que consiste en bajar deslizándose por una pendiente marcada con pasos obligados en el menor tiempo posible. Esta gran carrera, es mejor conocida como la súper G. Es cuidadosamente diseñada para probar las destrezas y el tiempo del competidor. Para que todo salga a la perfección, el atleta debe ser disciplinado y constante al momento de la competencia. El terreno de esta carrera, está compuesto por unas series de banderas llamadas entradas. El atleta que se desvía por otro camino y no pasa por las entradas, es descalificado, al menos que vuelva y trate de nuevo por la entrada correcta.

Para obtener la medalla, tenemos que plantearnos metas de disciplinas para tener éxitos en la vida.  El evento del eslalon, demanda unas series de normas y reglas que el competidor tiene que seguir. El esquiador del eslalon, tiene que utilizar sus técnicas, moverse rápido, y saber entrar en las puertas para obtener la medalla. En la carrera espiritual, Jesús nos brinda sus reglas a seguir para no ser descalificados de la carrera. El creyente debe saber dónde están sus metas. Si Jesús no es parte de tus metas, yo no sé con qué armas y estrategias tú vas a luchar para obtener tus metas. Debe recordar que Jesús es la Meta; Él es el único camino que nos conducirá a la vida eterna. Si pone a Jesús en todos tus planes, y sueños, Él te dará la oportunidad de empujarte hacia la meta para que obtenga tu premio.

Cuando Él bendice; bendice en grande. Dios tiene planes con esperanzas y buen futuro para ti. Cuando tú trata de alcanzar tus sueños, tu medalla, el enemigo va a querer hacer lo imposible para que no se realicen.  Él va a poner obstáculos para hacerte la carrera difícil.  Tú tiene que decirle al enemigo con autoridad; que Jesús es tu meta y él no tiene suerte ni parte en los planes que el Señor tiene para ti. Muchos se caen al primer obstáculo que Satanás lanza, porque no están cubiertos con el poder de Dios, o quizás nunca han tenido una relación personal con Jesús. Así como los atletas se preparan para carreras difíciles de ejecutar, y obtienen el premio, también nosotros como cristianos debemos correr la carrera espiritual para ganar. Esta carrera conlleva un revestimiento de disciplinas, santidad, humillación, dedicación, y un arrepentimiento por medio de la fe en Dios y su palabra.

El Apóstol Pablo corrió para recibir su corona incorruptible, limpia y pura ante el Señor. Pablo guardó su testimonio ante el Señor, el corrió por el camino correcto y ser instrumento de Dios. Su carrera tuvo propósito, él supo poner a Jesús en sus metas para no ser descalificado. Pablo pagó el precio de obedecer a Dios, llevando el evangelio de salvación. Durante su carrera, dio ejemplo de un cristiano a la imagen de Dios. En su carrera sufrió, padeció persecuciones, y dolores como un buen atleta de Cristo. ¿Está tú dispuesta (o) a pagar el precio? ¿Cuáles son los obstáculos en tu carrera? ¿Has puesto a Jesús en tus metas?

En el evento del eslalon, el  atleta que se desvía por otro camino y no pasa por las entradas, es descalificado, al menos que vuelva y trate de nuevo por la entrada correcta. Jesús te dice hoy que aunque andes por el camino equivocado, Él te brinda hoy la oportunidad para que llegue a la meta. No pierdas la oportunidad de obtener tu medalla que es en Cristo Jesús. Si todavía no has confesado a Jesús como tu Salvador espiritual, hoy es tu oportunidad. Te invito a que lo acepte hoy. Repite conmigo esta oración que cambiará tu vida.

Señor Jesucristo, vengo a Ti así como soy, un pecador, me arrepiento, perdóname de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo perdono a todos los que me han hecho daño, renuncio a Satanás, y ha todas sus mentiras. Reconozco que eres el Hijo de Dios, Señor  me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador. Te prometo ser tu siervo de hoy en adelante. Hazme la persona que tú quieres que yo sea, sana mi cuerpo, alma y espíritu, cúbreme con Tu preciosa sangre, escribe mi nombre en el libro de vida, lléname con tu Espíritu Santo, gracias Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva de Dios, en el nombre de Jesucristo Amén.

Si decidiste convertirte en un atleta cristiano en el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más cerca de Él. Comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo.  Bautízate como lo ordenó Cristo. Pasa tiempo con Dios cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y te de comprensión de su palabra; aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorar a Dios.

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