CÓMO VOY A CORRER LA CARRERA

Todos los que practican un deporte saben muy bien que para obtener los logros y las metas deben pasar por un sinnúmero de ejercicios físicos para estar en forma al momento de la competencia. El ahínco de cada atleta es ganar la carrera, por tanto, es necesario disciplinarse con perseverancia en los entrenamientos. El apóstol Pablo corrió su Carrera y la terminó con grandes galardones en el cielo, él fue un atleta de fe y supo cómo correr la Carrera. Él utilizó muchas Técnicas y Estrategias durante su Entrenamiento entre las cuales nos brinda algunas para que las utilicemos. En 1 Corintios 9:26-27 el apóstol Pablo nos dice: Así que, yo de esta manera corro:

“Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:26-27).

1. No como a la ventura; de esta manera peleo: Esto significa tener un plan concreto basado al plan establecido por Dios para tu vida. En los planes del Señor hay dominio propio. Un atleta con dominio propio se disciplina y sabe muy bien lo que anhela y se esfuerza sin miedo para obtenerlo. El atleta que se ejercita en el dominio propio se aleja del pecado por temor a Dios y corre la Carrera con la confianza de que Dios siempre está a su lado. Los creyentes que aman a Dios conocen Su Palabra y la obedecen, él o ella conocen bien a dónde se dirigen, no tienen que correr a la ventura o sea a la suerte puesto que sus pasos siempre estarán dirigidos por Dios.

2. No como quien golpea el aire: Un atleta guerrero de Dios no corre sin rumbo y sin dirección, no corre a lo loco. Debemos reconocer las direcciones hacia dónde nos dirigimos en la Carrera para no andar perdidos por el mal camino. Jesucristo es el Camino y la Luz andemos en Él y en Su Luz. “pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado” 1 Juan 1:7 (RVR1960)

3. Golpeo mi cuerpo: Esto significa que, así como los atletas en su duro entrenamiento sufren dolores en su cuerpo, el apóstol Pablo nos dice que él obligó a que su cuerpo le sirva. En su ministerio, Pablo sufrió muchas penalidades, pero continúo su Carrera en medio de su dolor y sufrimiento para llegar a la Meta. Pablo se enfocó más en la piedad en vez del ejercicio corporal. Los ejercicios corporales son los que se desarrollan para fortalecer el cuerpo y esto conlleva mucho tiempo y mucha dedicación. En cambio, la piedad es la devoción a Dios, es una virtud inspirada a los negocios del Señor. La piedad se compadece por el prójimo y le dedica tiempo por amor a Dios. El apóstol no le interesaba en lo mínimo el ejercicio corporal y lo catalogó como no provechoso.

“porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Timoteo 4:8 (RVR1960).

El objetivo del apóstol Pablo no estaba concentrado en lo terrenal, sino en lo espiritual estimando las demás cosas como basura. “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,” (Filipenses 3:8 (RVR1960). Los atletas se afanan por ganar la medalla en cambio el apóstol Pablo se afanaba por ganar a Cristo, eso todos debemos de seguir.

4. Obligo a mi cuerpo a que me sirva: Hay un dicho muy famoso entre los americanos que dice “no pain, no game” que es traducido en español como “todo ejercicio fuerte resulta con dolor”. Este dicho tan popular significa que en la vida nada viene fácil y hay que trabajar duro para alcanzar la Meta y dirigirnos a dónde queremos llegar. El atleta sabe muy bien que sin dolor no podrá obtener el premio. Los atletas que se esfuerzan sufren en sus entrenamientos de igual manera los creyentes en la Carrera de la Fe pasamos muchas tribulaciones, pero hasta aquí nos ha traído el Señor. Él es nuestro Amparo y nuestro pronto Auxilio en la tribulación, Él es El Entrenador por Excelencia y nos ha prometido entrenarnos bien en la Carrera.

5. Y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado: Durante su caminar, el apóstol Pablo no se paró en medio de la Carrera más bien prosiguió la Carrera para llevar frutos. Después de haber pasado por un largo y duro entrenamiento, el pecado no tenía lugar en la vida de Pablo. Él se cuidó hasta el final para no ser descalificado.
Jesús viene pronto y Su Venida se acerca. Como Corredores de la Fe, es necesario vivir una vida libre de pecados que puedan alterar o comprometer nuestra fe. Es necesario vivir una vida libre de contiendas y berrinches, libres de intrigas y chismes, libre de altanería y vanagloria, libre de toda inmundicia no aprobada por Dios. LIBRE DE PECADOS. Cada día vemos atletas muy famosos y con un próspero porvenir, pero por estar jugando deshonestamente y alterando sus cuerpos, tristemente son descalificados. Un día el Señor vendrá a buscar a Sus Corredores que han corrido la Carrera de la Fe con sinceridad y dignidad. Debemos de luchar cada día para defender nuestros puestos, el puesto que Dios legalmente nos ha dado. No nos envolvamos con el mundo, más bien comprometámonos con Dios.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la Carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el Autor y Consumador de la Fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la Cruz, menospreciando el oprobio, y Se Sentó a la Diestra del Trono de Dios.” Hebreos 12:1-2

¿Estás preparado para correr la carrera?

Oremos: Señor Jesús, gracias por tu amor y por tu misericordia. Permite que este mensaje sea de edificación a tu pueblo. Padre Eterno Dios Todopoderoso, ayúdanos cada día a caminar limpios y sin manchas. Ayúdanos a correr la Carrera de la Fe honestamente, que nuestros pasos siempre estén en buenos carriles fundados en la fe, amor, y compasión y nunca seamos descalificados.   Amén.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable;” (1 Pedro 2:9 (RVR1960)

Palabra de Dios
Por: B. Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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