Aquí Estoy

Oremos Oremos Oremos…

El vivir sin oración es vivir sin Dios. Si tú no oras, estás viviendo sin Dios. Si no oramos y buscamos al Padre en oración, ¿cómo lo vamos a conocer? En la oración descubre la presencia de Dios y en la presencia de Dios descubre Su esencia. Oremos, seamos un pueblo que busca a Dios en oración. En la oración vamos a crecer y a conocer quién es Dios.

La oración mueve montañas y a veces, la montaña más grande eres tú. Y es que cuando empieza a orar, las cadenas se rompen y eres libre. Cuando oras en espíritu y en verdad y con toda tu alma, ya no oras por ti mismo sino por los demás. La oración nos quita el egocentrismo del “yo”, y empieza a interceder por el hermano. Dios está interesado en tu oración. La oración es la armadura del creyente para poder pelear las batallas. Dios quiere hablar contigo y quiere escucharte. La oración es tan poderosa que el enemigo no puede hacerte la guerra. Una iglesia que camina en ayuno y oración no hay infierno que la pueda detener.

Dios conoce muy bien los que diariamente lo buscan en oración, entonces Él nos dirá:

Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y Él dirá: “¡Aquí Estoy!”

Isaías 58:9-11 (NVI)
Palabra de Dios
www.ministeriosdesanidad.org

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