AMIGA MÍA Y HERMANA MÍA… PARTE 2

Amiga mía, hermana mía, puedas que te sientas cansada, sin ánimo y sin fuerzas en la tarde. Tal vez te sientes sin deseos de continuar en la noche, no te detengas, confía y espera en Dios porque tu gozo vendrá en la mañana. Quizás ya no sabe cómo orar, pero hoy el Señor te llena de Su paz. “Él da fortaleza al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29 (RVR1960).
Amiga mía y hermana mía, sé que has llorado y te has sentido triste porque no entiende por lo que estás pasando, pero tus lágrimas son efímeras. Puedas que tus lágrimas trasciendan hasta la noche, pero por la mañana habrá gritos de alegría porque el Señor se ha acordado de ti.

Muchas veces entra a tu habitación a llorar en silencio por el desprecio y el desengaño que tuviste y hasta ha llegado a pensar que todo se ha acabado y no tienes deseos de continuar. Hoy te animo a cobrar ánimo. Tú no fuiste creada para el desprecio, Dios te diseñó para hacer grandes cosas, eres altamente estimada por Él.

Amiga mía, hermana mía, muchas veces te has sentido muy triste porque piensas que Dios se ha olvidado de ti, no es verdad. El amor de Dios por ti es tan grande que grabado tiene tu nombre en Sus manos para nunca olvidarte.

Amiga mía, hermana mía, cansada estás con muchas cosas, descansa en la presencia de Dios y verás cómo Él resolverá todos tus problemas. Él te va a sorprender. El Señor nunca te pondrá cargas que tú no puedas cargar. El Señor, nunca permitirás que te ahogues, si lo hizo con Pedro, lo hará contigo también. Él extiende Su Brazo de poder y te dice: “Porque Yo, el SEÑOR, Soy tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha, y te dice: “No temas, Yo te ayudaré” (Isaías 41:13). “No temas, porque Yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo Soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te Sostendré con la Diestra de Mi justicia” (Isaías 41:10).
Hoy te invito a que te agarre de esa fe que mueve montañas, aunque las cosas no vayan como tú la espera, recuerdas que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su Propósito son llamados (Romanos 8:28-39 (RVR1960). Agárrate de Dios como nunca antes, dile cuánto le ama, humíllate ante Su Presencia en alabanza a Su Nombre. Entrégale tu casa a Dios, entrégale tus hijos a Dios y verás a Dios obrando, salvando y restaurando a tu favor. Tu no estás sola, hay murallas invisibles de protección a tu alrededor para defenderte dondequiera que tú vayas. El problema es que quieres pelear sola y tus batallas la pelea Dios. Mantente quieta y humíllate ante la presencia de Dios. En cuanto sea posible perdona porque en el perdón hay sanidad y liberación. El Señor ya te perdonó, eres libre de tu pasado. En ninguna circunstancia no permitas que tu pasado gobierne tu presente. Regocíjate y alaba a Dios porque fueron rotas las cadenas y Él se ha acordado de ti.

Amiga mía, recuerdas quién tú eres en Cristo, tú no eres cualquier cosa, eres hija del Gran Rey, Jehová de los Ejércitos es Su Nombre, Nombre que es sobre todo nombre y ante Su presencia toda rodilla se doblará.

Amiga mía, levántate, regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. Ya verás que todo pasa, porque por medio de tu circunstancia, verás la mano poderosa de Dios levantándote y bendiciendo tu vida como también tu familia.

Amiga mía, hermana mía, aliéntese tu corazón, Dios abrirá pasos para que puedas pasar en victoria.
“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más” (Apocalipsis 21:4 (NTV).

Mujer yo sé que en tu interior existe una necesidad grande de Dios y nadie puede saciar esa sed que siente. Hoy el Señor te brinda agua viva que calmará tu sed. Si todavía no has confesado a Jesús como tu Salvador espiritual, hoy es tu oportunidad. Te invito a que lo acepte hoy. Repite conmigo esta oración que cambiará tu vida.

Plan de Salvación: Señor Jesucristo, vengo a Ti, así como soy, un pecador, me arrepiento, perdóname de todos mis pecados, límpiame de toda maldad, yo perdono a todos los que me han hecho daño, renuncio a Satanás, y a todas sus mentiras. Señor reconozco que eres el Hijo de Dios, gracias por el sacrificio que hiciste por mi en la Cruz del Calvario. Señor me entrego a Ti por completo, entra a mi corazón, te acepto como mi Señor y Salvador. Hazme la persona que tú quieres que yo sea, sana mi cuerpo, alma y espíritu, cúbreme con Tu preciosa sangre. Escribe mi nombre en el Libro de Vida y lléname con tu Espíritu Santo. Gracias, Señor por salvarme, gracias por hacerme una criatura nueva, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Si decidiste convertirte en un cristiano (a) en el día de hoy, bienvenido a la familia de Dios. Ahora, como una forma de crecer más cerca de Él, comparte tu experiencia con otras personas de tu nueva fe en Cristo. Bautízate como lo ordenó Dios, pasa tiempo con Él cada día, simplemente desarrolla el hábito diario de orar y leer Su Palabra. Pídele a Dios que incremente tu fe y te de comprensión y entendimiento de Su Palabra; aplícala en tu diario vivir. Encuentra una iglesia local en la que puedas adorar a Dios.

Mensaje de Dios
Escrito por: Bv Flores
www.ministeriosdesanidad.org

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